Hoy caminaba por el metro (subterráneo) haciendo la combinación que hago todos los santos días para ir a trabajar, casi más de una hora de trayecto dónde lo normal es cruzarnos con los que trabajamos todos los días y muchos, muchos de ellos son del mundo: colores distintos, idiomas distintos, religiones distintas.
Al final, eso es lo lindo que tiene Madrid: su diversidad y su tolerancia a quiénes decidimos vivir aquí. A los que la elegimos como nuestra ciudad.
Dos polis de civil delante mío detuvieron a una pareja para solicitarle los documentos, él y ella eran sudamericanos como yo, como vos... como sos muchos, muchos españoles de doble nacionalidad, los hijos de los españoles que emigraron.
No me detuvieron a mí que seguí caminando (tengo la piel, los ojos y el pelo claros casi italianos diría mi abuela gallega que se caso con un italiano del Norte que fue mi abuelo, el padre de mi padre) los detuvieron a ellos.
No detuvieron a los demás ... detuvieron a los sudamericanos... "portar color" simplemente.
Sentí bronca, ese es el mundo que no queremos. Ese es el mundo que quisiera poder cambiar.
La Europa de derechas que ha ganado en las últimas Elecciones Europeas, la Europa xenofoga, racista, discriminatoria.
La Europa que no quiero vivir, el mundo que no queremos.
22 de junio de 2009
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