hoy partimos.
Ya esta comprada la mantilla para mamá, los libros para el viejo, los regalos de los hermanos y sobrinos y menudencias para cada cuál de cada quién.
Y otra vez, el corazón se estruja un poco al partir.
Quién fue inmigrante sabe que uno se convierte un poco de acá también y se queda en las calles, el barrio, el trabajo, la casa, algunos amigos y los amores.
Y mientras haya amores acá y allá habrá viajes, intespestivos o bien planeados. Viajes que nos devolverán la vida y nos la quitarán otro poco.
Nuestro corazón siempre vivirá allá mientras nuestro cuerpo y nuestra mente viajen por el mundo y vivan en él, intentando elegir el mejor lugar para nosotros ese día ese rato de nuestra vida.
Sabiendo siempre que el mejor lugar ya es conocido y queda a muchos kilómetros.
Aunque estemos bien y nos guste el lugar que habitamos por elección y por opción siempre llevaremos el dolor en la mirada de quién un día partió.
Adiós, adiós amigos esperamos encontrarles aquí a la vuelta y no perder el rumbo.
Lo más lindo de irse de viaje es volver. Aunque cómo ahora tengamos dos sitios dónde volver.
Llevamos planes y cambios con nosotros además del trabajo y el placer.
Extrañaremos, hagan nos creer que nos extrañarán también.
No hay promesa de crónicas en estos días, pero a lo mejor nos encontramos en el cyber espacio. Quién decide el plan, no hay plan.
Que nos vaya bien a todos, lo merecemos.
20 de abril de 2008
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