Emigración Española
La emigración española es un fenómeno histórico de larga duración que comienza en la Edad Moderna, y al que se puede considerar como continuación del proceso repoblador peninsular de dirección norte sur que fue siguiendo a la Reconquista en la Edad Media. Ya en el siglo XX, varió sus destinos principales de América a Europa, deteniéndose como consecuencia de la crisis de 1973, sin volverse a dar posteriormente cifras semejantes, dado el auge económico que siguió a la entrada en la Comunidad Europea (1986). A pesar de que se ha producido un retorno importante de inmigrantes (sobre todo desde Europa), siguen existiendo significativas colonias de españoles en distintos países europeos y americanos, así como sus descendientes nacidos allí. Sin destacar numéricamente es especialmente significativa la emigración de jóvenes universitarios que terminan su formación científica en el extranjero, y a veces no retornan (fuga de cerebros).
Inmigración en España
La inmigración en España es, desde la década de los 1990, un fenómeno de gran importancia en la demografía y la economía nacionales. Según el censo INE 2007, el 9,93% de la población de España es de nacionalidad extranjera.
En unas pocas décadas, España ha pasado de ser un país netamente emisor de emigrantes a ser receptor de un intenso flujo migratorio. A partir de 1973, con la crisis del petróleo, la emigración de españoles al extranjero empezó a dejar de ser significativa y se produjo el retorno de muchos emigrantes españoles, forzado por el aumento del paro que golpeó a casi todos los países de acogida. El restablecimiento de la democracia coincidió con una fase de relativo equilibrio en los saldos migratorios netos, que se prolongó hasta mediados de la década de los noventa.





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